La Nueva Aventura Experimental de Limber Vilorio

Marianne de Tolentino
ADCA/AICA

Desde sus inicios de adolescente superdotado, Limber Vilorio confronto un problema: el gano un concurso con una obra tanto de nivel y brillantez que debió comparecer ante jueces y probar su autoría… Lo que el logro con creces. Había despuntado una vocación que jamás se detuvo en casi treinta años, y pese a la asombrosa facultad de convertirse en un artista neoclásico e idílico, muy pronto él se enrumbo hacia el compromiso cívico y social.

Y, talvez, más sorpréndete aun resulto que, simultáneamente, agrego a los medios y herramientas tradicionales, un experimento todavía memorable. Caminante “buceando” en la calle con una escafandra (¡!), él fue, entre los contemporáneos, a la vez pionero de la acción y la concienciación. De ahora en adelante, Limber manejaría múltiples vehículos de la expresión… y militaría en contra de los avatares del tránsito: artista vidente, él se adelantó a la circulación catastrófica de hoy. Al mismo tiempo, nunca perdió el sentid del humor en obras repentinamente lúdicas y/o voceras de una violencia (apenas) contenida. La riqueza conceptual, técnica y material siguió en aumento, culminando en el antihéroe dual del tiburón, víctima y victimario, morador del mar, invasor del aire y de la ciudad… Se impuso la vertiente fantástica, simbiosis de surrealismo y advertencia: el refinamiento conservado del dibujo y la investigación propiciando nuevos efectos de luminosidad, sombre y transparencia, prevalecieron. Nuestra memoria visual los ha conservado “preciosamente”, término que se adecuaba a cierto preciosismo resultante, un tributo a lo Bello que Limber Vilorio no deja de rendir, dentro del compromiso asumido siempre. Hoy, con su “Caos Sensible”, se repite la magia del esmero y la exquisitez.

Ahora bien, el otrora perseguido/perseguidor del caos urbano ha desplazado sus angustias hacia la naturaleza y las expresiones paisajísticas de la vida, interviniendo implícitamente la impronta del hombre y su incidencia negativa en el medio ambiente.

Esos nuevos paisajes y visiones de Limber Vilorio continúan perturbando al contemplador, esta vez por su armonía, su intensidad, sus variaciones… inesperadas. Indirectamente, nos hacen reflexionar acerca de la responsabilidad que cada “ciudadano del mundo” comparte, más allá de un desarrollo durable, por la supervivencia del planeta y sus recursos naturales amenazados.

Percibimos la complejidad del concepto y de la ejecución, palpando visualmente los módulos circulares, evocadores de “papel maruflado” sobre lienzo que Limber llama dibujos, y sus entornos florales, capullos multicolores que brotan de una vegetación de corales. Asistimos a una recolección de materiales y efectos diversos, paseamos la mirada desde el cosmos y sus constelaciones hasta las profundidades submarinas, acompañando el itinerario de los cuadros…

El resultado es espectacular. Sin embargo, Limber Vilorio dice distanciarse de la figuración: nuestra lectura distancia la obra presente de la figuración a la cual él nos ha acostumbrado, no obstante la vemos como otra modalidad figurativa, surreal e imaginaria, que preserva e inventa formas y contextos. La investigación aquí privilegia técnicas, materias y efectos, avanzando en busca de fenómenos “físicos”. Y nos referimos a la física como ciencia (así el fenómeno de refracción de la luz), más bien a la geofísica, puesto que el artista, al escrutar el cosmos y la tierra, califica ese estado psicológico y emocional “una exploración interior por medio de la meditación” – ello por cierto nos recuerda conceptualmente los “paisajes de m i interior” según Fernando Peña Defillo-.

Ahora bien, la culminación plástica de Limber Vilorio son, desde su mismo título, en pintura sus “Génesis” –de formato descomunal-. Allí, el reverencia el agua, elemento natural por excelencia, fuerza que crea y renueva, purifica y libera. En todas las culturas e interpretaciones, el agua contribuyo a las investigaciones estéticas: Limber retoma y reaviva una larga tradición. Y esa veneración, o si lo preferimos, ese reconocimiento, alcanza la culminación en sus esculturas, metáforas en resina de “Icebergs del Caribe’…. Otra perspectiva real-imaginaria se diseña: los témpanos de hielo viajarían, milagrosamente sólidos, desprendidos de los glaciares del Ártico hasta el calor del Trópico, ¡gracias a la metamorfosis del arte! Para concluir-solo provisionalmente-, nos faltan dos puntos. La denominación “Caos sensible” no ha dejado de intrigarnos: el proceso y experimentación de Limber Vilorio es antítesis del “caos”. Ya que Paula Gómez suele organizar una sesión explicativa por el mismo expositor, escucharemos sus argumentos… Luego, hemos de precisar que escribimos este texto en base a las imágenes de las obras, sin conocer aún los originales. Descubrir su impactante realidad aumentara la fruición por esta exposición y un artista contemporáneo excelente.